En los tiempos originales las mujeres fuimos madres de cultura pacífica, centradas en una profunda honra por la vida, donde los dones y cualidades femeninas guiaban y conducían las estructuras de configuración internas y externas. Nosotras las mujeres somos conocedoras de la otredad y de lo que e mundo necesita porque llevamos la memoria de parir, tengamos hijos biológicos o no.  Una mujer saludable, que ha tomado conciencia de sus procesos internos con impecabilidad, que ha echo una verdadera elaboración de su sombra, y utiliza su poder creador para construirse y construir a otras, puede ponerse al servicio de parir nueva cultura a través de su maternidad creativa: pariendo un proyecto de su mente-corazón-cuerpo al servicio de su alma y del alma colectiva.

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